jueves, 4 de noviembre de 2010

Mismo escenario, distintos personajes


Meses antes ella juró y perjuró que nunca lo haría. Le repugnaba el mero hecho de imaginarlo, pero una vez llegado el momento se dejó llevar. Aunque no le gustaba, no podía parar hasta que el chip saltó, mil y un pensamientos le abordaron, su mente se evadió mientras las escena continuaba sin ella. Era patético observar aquel intento de algo que no le aportaba nada, pero el dichoso instinto y el persistente deseo de ser como los demás la condujeron a aquel colchón.

Al día siguiente, mientras le veía marchar asomada a la ventana, una ligera brisa le removía los cabellos y de ellos emergía su perfume. Parecía que nunca se iba a ir ese olor de su ser. Sentía asco de sí misma. Y lo peor de todo es que por primera vez era consciente de que el instinto animal no sólo pertenece al hombre. Ella no es distinta de los demás. Nota la suciedad traspasándole la piel y no es capaz de negarse a volverlo a hacer. Una y otra vez.

jueves, 28 de octubre de 2010

Casa vacía

A pesar de todo, es el hecho de seguir sonriendo mientras pasea por la casa recordando aquellos momentos felices que pasaron juntos, lo que le hace quitarle un poco el polvo a su corazón y comenzar a evocar con dulzura un inolvidable romance. Ahora que todo está en silencio, que la soledad se adueña de cada rincón de aquel que fue su hogar, es cuando le asaltan miles de instantes en los que para ella no existía otra persona en el mundo aparte de él.

Alfonso era lo primero que veía al levantarse y lo último al acostarse. Era verano y el sofocante calor no era inconveniente para aquellos dos cuerpos que cansados, después del amor, dormían abrazados. Rozándose y sudorosos continuaban en contacto hasta que un nuevo amanecer tocaba a la ventana de una improvisada habitación. Más que una habitación para ellos era su guarida, su lugar de reunión.

Eva cruza la puerta del dormitorio y ve el baño, de repente recuerda una noche que fueron de fiesta por la ciudad. Alfonso, con el pelo aún mojado acababa de salir de la ducha y Eva salía del cuarto. Se cruzaron y se besaron suavemente en los labios. La joven se dirigió al salón donde algunos de sus amigos terminaban de comer el postre de la cena. Después, la pandilla se dispuso a quitar la mesa y a adecentar un poco la casa antes de salir. Alfonso y Eva coincidieron en el pasillo, aprovechaban cada segundo de intimidad para mirarse, era como si fuera la primera vez que se veían, se dieron la mano y caminaron hacia donde se encontraban los demás. Mientras Eva recorre ese pasillo ahora solitario piensa en qué estará haciendo él en estos momentos.

jueves, 21 de octubre de 2010

Hoy, granates


Es como cuando una chica se está pintando las uñas y sin querer roza una de las recién esmaltadas. Por no empezar de nuevo, no se molesta en limpiarla y volver a poner el pintauñas. Encima de la superficie rugosa que ha quedado vuelve a echar una capa, y otra más, de ese líquido espeso que llena de color sus manos. Así hasta que las señales hayan desaparecido, pero en realidad no desaparecen, simplemente están ocultas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

A mi manera

Hoy, sin ir más lejos, al abrir un cajón he encontrado una preciosa frase escrita en un papel y ¡era para mí!, y me ha venido a la mente otra frase que él mismo dijo “no importa el tiempo, lo que cuentan son los sentimientos”; luego he mirado la pared y ahí estaba la foto con mis amigas de toda la vida, en la ciudad dónde nací y un poco más abajo estoy con cuatro flores cada una de un jardín y algo más allá un billete de avión; y así miles de recuerdos que voy almacenando en el corazón, en ese mismo que no olvida los golpes.





viernes, 17 de septiembre de 2010

Es un gran día


Felicidades y no sólo por cumplir años, si no por hacer sentir a todo el que forma parte de tu vida un ser privilegiado, alguien afortunado por haberse cruzado en tu camino y tener la oportunidad de verte envejecer. Todo aquel que te conoce se deshace en elogios para ti.

Te respetamos por tu seriedad y te queremos por todo lo demás. Me siento orgullosa de ser tu nieta porque eres un hombre de los pies a la cabeza; de los que ya no quedan o de los que nunca hubo. Un modelo a seguir. Gracias abuelo por hacerme feliz cada 17 de Septiembre.